martes, 15 de abril de 2014

Alguien aqui muere y no soy yo.

La descripción de la situación era simple
Meñique y anular pegados a la palma
Medio e indice apuntando adelante
pulgar: 90° grados arriba

El arma perfecta, sus problemas no eran los peores ni su vida la mas desdichada, pero cada que podía hacia el mismo gesto: ponerse la pistola en la cabeza en señal de suicidio, incluso el cansancio lo podía conducir a esta infantil, pero cuestionable conducta.
Los años pasaron y sus problemas cada vez crecieron mas, sin embargo y hasta ese momento había olvidado su extraña costumbre. El matrimonio, los hijos, un trabajo sin futuro y una segunda hipoteca sobre su casa, lo habían llevado a este angustioso momento en donde solo suicidándose podría encontrar la paz. Sin embargo era demasiado responsable como para ir mas allá de los pensamientos.
Una buena noche, solo y en un motel barato, con dos maletas en la puerta y una orden de alejamiento en mano puesta por su propia esposa.. o mas propiamente dicho su ex esposa, Se dio cuenta de que había llegado al final del camino y ya no había caso solo le quedaba una salida, una única y supremamente considerada salida 
Sentado frente al espejo lo reflexionaba y en un silencio absoluto y casi palpable sujetaba la pistola que recientemente le había comprado a un flayte conocido.
No sabia que hacer, pero ya no había vuelta atrás. Con un corazón en latidos cada vez mas rapidos y frecuentes, se observaba frente al espejo y la imagen simplemente lo aterraba, ya no era un juego, era real. Sus dedos ya no simulaban un arma, ahora la sujetaban y el peso del plomo en la muñeca simplemente le helaba el sudor.
Tras quince minutos de estática y meditante reflexión, en un momento de paz interior decidió dejar la pistola en el piso, lo peor ya había pasado, talvez podía superarlo, talvez podía pagar las cuentas, talvez su vida podía mejorar, talvez todo podía cambiar.
Esa noche decidió cambiar su vida, volvió a sus sueños olvidados y tras unos meses quiza ya no tenia la familia de antes, pero a lo menos sus hijos aun lo amaban y ningun problema podia ser tan grande como para no tener salida.
... pero el escritor de la historia simplemente decidió que el final no era suficiente y entonces dándole un cruel giro al pensamiento del personaje principal, una noche cualquiera este mismo decidió volver a aquel motel de mala muerte.
Ya no tenia una pistola, ahora solo contaba con una mano y una mente vacía
 Todo aquel que lo vio esa noche pensó que era un sonámbulo por su forma de caminar, ojos vacios, mirada perdida, pelo desalineado y una forma de hablar casi mecánica, el simplemente se habia vuelto una marioneta de quien les habla y como tal, solo caminaba a mi voluntad.
 Esta vez no era una pistola lo que le di para su final, esta vez le di un tormento peor aun: una condena por escrito.
Al despertar frente a la puerta de aquel silencioso cuarto que había sido testigo de su cuasi suicidio encontró un llamativo papel cuya escritura aun que un tanto simple señalaba algo inquietante:

[Querido personaje hoy moriras -Sanmartin]

Sin entender bien lo que pasaba decidió entrar al cuarto, se dio algunas vueltas preguntándose por que se encontraba ahi y entonces se sentó frente a aquel espejo, inmediatamente todo estaba claro. El estaba condenado a suicidarse. Sin mucho mas que pensar, repitió el mismo gesto que tantas veces lo había condenado en su adolescencia y ya con dos dedos apuntandole a la cabeza su muerte era inminente. 
Un fuerte estallido fue todo lo que oyeron los de las habitaciones cercanas sin embargo cuando encontraron el cadáver para la sorpresa de todos (incluso la mia) éste se encontraba intacto. 
"Ataque cardíaco fulminante" cantaba el parte policial, el ruido? nunca se supo de donde provino, solo se que alguien me quito esta muerte.

-Sanmartin 

Querido personaje hoy moriras -Sanmartin